... porque los días y las noches se suceden ...
pero no todos los amaneceres son iguales...
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Desde Cuba
Guardado en: General @ 28/12/2003:10:22 pm

Me gustaria tener algo más de tiempo para explayarme en mis divagaciones habituales pero estoy en un cibercafé en Trinidad, una ciudad peque;ita muy bonita cerca de La Habana.

Aquí todo está muy bien, con un calor de muerte (menudas Navidades) y con un ambiente, ritmo y cordialidad por todas partes. Esta entrada, más que una entrada es un correo para todo aquel que lo quiera leer sobre cómo me van las cosas por aqui.

Bueno, no creo que pueda explayarme mucho más; cuando llegue a La Habana creo que tendré conexión a la red desde una casa y podré contar más mis impresiones y experencias por estos lares americanos.

De vez en cuando echo de menos esas partidas de mus en la cafeta, o las chorradas que se nos ocurren en clase; pero todo llegará.

Un saludo y un abrazo a tod@s

Before Christmas
Guardado en: General @ 19/12/2003:9:05 pm

Hola!
Ésta es de las últimas entradas que escribo desde España antes de irme de vacaciones. Pero ya me las ingeniaré para poder contar cosas desde donde esté y que esas cosas queden aquí.

Me gusta caminar por mi ciudad, fijarme en los detalles pequeños. No se si alguna vez he hablado aquí de esto: de pequeños nos fijamos en todos los detalles, conocemos hasta el más mínimo rinconcito de nuestra casa y de los sitios a donde vamos. Yo por lo menos recuerdo ser muy observador y mantener en la cabeza detalles muy pequeños de los sitios por donde pasaba.

Pero con la edad parece que nos fijamos sólo en cosas más abstractas; es lógico pero da un poco de pena que sólo muy poca gente te pueda decir cómo es el suelo de su portal, las piedras de la esquina de algún edificio, el tacto de las farolas, el sonido de la puertecilla de un buzón al abrirse, la forma en que se juntan los maderos de nuestros muebles, sus tornillos, o el tacto de la pared (ya sea gotelé, yeso, corcho, etc…) contra la que duermes . Parece que como si la mente dejara de fijarse en lo físico para sólo pensar en las cosas que afectan a nuestra rutina y a nuestra forma de pensar. A pesar de todo me encanta pasear por Madrid fijándome en ese tipo de cosas, y por supuesto en la gente.

Aunque hay sentidos que con la edad siguen estando comunicados de esa manera tan primitiva, como el olfato: ¿quién no sabe cómo huele el metro por las mañanas? Ese olor a goma vieja y (en mi estación al menos) a bollos calentitos recien hechos.

Siento que hoy haya contado muchas ralladas y las siga contando:
Creo que poco a poco vamos modificando algunas costumbres nuestras (otras las cambiamos muy rápido); creo que en algunas cosas nos “humanizamos” demasiado hasta tal punto en que nos cerramos tanto en nosotros mismos que parece que cada vez que quieres algo de fuera tienes que romper un muro de piedra. Por ejemplo, hasta la fiesta de San Teleko en mi facultad había mucha gente con la que no había hablado y claro, como estamos todos ahí de buen rollo, con las venas medianamente llenas de alcohol y con una euforia que pocas malas noticias torecerían pues hablas con la gente, es lo que quieres.

Eso sí, en el día a día poco a poco ese compañerismo se va perdiendo. Pero bueno, cosas como las fiestas hacen que uno se sienta parte de algo más grande que su grupo de amigos (que, de nuevo, no es poco). Por todo eso me gusta hacer cosas que se salgan de lo normal; quizás parece que estoy un poco loco, pero lo hago a conciencia y a sabiendas de que no es nua conducta del todo normal. Me refiero a encontrarme a cierto colega de la uni y ponernos a gritar “Lokooooooooo”, de vez en cuando hablar raro a la gente (te preguntan en el vagón del metro que si vas a salir y les contestas ¿acaso lo dudaba? o Por supuesto o Si usted me lo pide). Hay muchas más cosas de ese estilo e incluso de otros estilos, y creo que es bueno para que nos demos cuenta de que cuando salimos de casa para adentrarnos en nuestra rutina (cuando la estancia en casa no forma parte de ella) no nos encontramos solos, no hay porqué seguir el mismo patrón de siempre, puedes gritar y correr, no es delito moral el querer subirte a una farola y gritar alguna cosa…

Creo que es bueno que de vez en cuando veamos a alguien hacer algo fuera de lo común a la par que ingenioso y divertido… El problema es que la gente ya no se toma esas cosas bien, ¡como si fueran una ofensa a su libertad de seguir una rutina! Por ejemplo, creo que la gente que toca en el metro de una manera original (no esos que te los cruzas siempre en el vagón y tocan siempre la misma… tariroriro-ti tariroriro-ta tariroriro-riroriro-rirora) debería ser aplaudida por quien quisiera cuando acaban de tocar, aunque no les dieras dinero… -> ya tengo una propuesta de esas de año nuev
o.

Me gustaba mucho cuando acontecía la Guerra del Golfo II (esa del año que se acaba, sí) ver que las ventanas de las casas no estaban mudas, ya tenían voz. Casi todas las ciudades de España se llenaron de pancartas caseras donde lucían consignas en contra de la Guerra y que cada uno se había hecho. Me encantaba que, a parte de las “oficiales” de “nunca mais” y “no a la guerra” la gente consiguió que las reclamas fueran un conjunto heterogeneo de protesta. La homogeneidad me da a decir que existe rebañismo, la heterogeneidad para mí es signo de que hay implicación.

Bueno, por hoy me despido. Me voy de viaje a Cuba el próximo lunes día 22. Intentaré que mi vía principal para contactar con vosotros (los que me leéis y mis amigos que, a parte de leerme me ven cada día) sean estas páginas. Cuando esté allí y vea el panorama telemático (acceso a servidores de correo extranjeros, etc…) ya informaré aquí de cómo se puede contactar conmigo.

P.D. Gracias a todos los que hicieron posible que la noche de ayer (la de la cena) fuera tan inolvidable

Odio el odio
Guardado en: General @ 17/12/2003:12:13 am

De vez en cuando piensas en las guerras, en las cosas que pueden mover a la gente a desear que otras sufran, en las cosas que deben moverse dentro de los cerebros… será desconfianza, miedo, locura, … No lo sé, pero alguna esos movimientos que se convierten en sentimientos llegan a todos (a mi también). No todo iba a ser diversión y sentimientos bellos en este juego de ser humano (nótese la minúscula).

Cambiando de botellín (o de tercio) hoy estuve un rato en la biblioteca estudiando sobre las 6:30 de la tarde. Era de noche y la sensación de estar ahi unas 60 personas cada uno con sus ecuaciones o sus circuitos y con las ventanas cegadas por lo oscuro de la noche pues era agradable, al menos para mi sonrisa. Sonreí y me dieron ganas de vivir. Una sonrisa es de las cosas más bellas que pueden nacer de la cara de un ser humano. Sobre todo si esa sonrisa surge por la acción de otro y ese otro eres tú.

Y ahora nos lanzamos al último botellín de palabras. Hoy di por semi-finalizadas casi todas las practicas que me agobiaban en estos dias; todo fue entre la madrugada y la mañana, y quieras que no uno se siente aliviado. Me sentí un poco como cuando acabas un exámen o una ristra de ellos… Con ganas de disfrutar de las cosas de las que no lo has podido hacer en el último tiempo etc… Lo malo es que mañana me levanto a las 7:00 y me acostare tarde porque… ¡voy al estreno del Señor de los Anillos!

Como veis, no hay día en que no haya motivos para alegrarse, aunque una pizca de odio navegue por el mar en calma de la noche… Me alegro de sentirme en el lado blanco del ying yang.

Sin Internet
Guardado en: General @ 14/12/2003:7:33 pm

Sin Internet ni ayer ni hoy, para que luego digan que somos un país avanzado. No comprendo como en la “sociedad de la información” los usuarios de ADSL de Madrid (al menos los de Wanadoo) pueden quedarse sin Internet todo un fin de semana porque “se ha estropeado un servidor”. ¿Dónde os han dado el jodido título de administradores de redes? ¿Acaso nadie de ahí sabe resolver un problema en menos de 24 horas? Y ya desde un punto de vista más egoísta pues me jode tener que buscar a alguien que no tenga ADSL para poder bajarme las prácticas que tengo a medias del servidor de la universidad para poder seguir trabajando.


Bueno, basta ya de enfados. El fin de semana ha sido muy bueno en casi todos los sentidos. Y hoy domingo hay que currar un poquillo para contrarrestar la vagancia y desenfreno del resto del finde.

Algunas veces a uno le da por recordar; algunas veces cosas del pasado se nos aparecen como fantasmas, como algo virtual. Y digo virtual porque esos recuerdos los puedes ver perfectamente si cierras los ojos pero no puedes tocar lo que ya está. Siempre he pensado que una de las cosas que más causa que recordemos lo que nos pasó son las diferentes estaciones. Al fin y al cabo la posición por la que el Sol se esconde, la temperatura, la longitud del día, etc, son hechos que marcan muchas de las cosas que hemos hecho.

Pues en mi caso recuerdo atardeceres de guitarra y kalimotxo en las laderas de los parques de mi barrio; melodías de canciones que siguen siendo especiales; ilusiones; amores; versos, … Fue la época de mis 14 a 18. Es lo que tiene la melancolía, es precioso recordar cosas pero es triste saber que no volverán a llegar. Eso sí: es genial seguir teniendo a tu lado a la gente con la que compartiste esos momentos… Es más fácil recordarlo todo entre muchos, ¿no?


Tecnofobia
Guardado en: General @ 13/12/2003:5:12 pm

Esto es muy triste, son las cinco y cuarto y ya veo el atardecer… Me supera esto, hoy no tengo ganas de salir. Ninguna, tengo dos cumpleaños y creo que acabere yendo a ninguno…

Ayer en la fiesta de mi facultad me cansé mucho, y luego ya me volvi a casa en metro porque estaba muuuy cansado. Y bueno, patatín patatán, me encuentro en Pza Castilla a la 1:10 y faltan 15 minutos para que llegue el tren. Pues bueno, a lo que iba: estaban los monitores con sus noticias y los altavoces a todo trapo… Es lo mismo que dije ayer, pero es que me entristece que la ciudad se llene poco a poco de pantallas y de altavoces… Ya no quedan lugares donde uno pueda estar con sus propios pensamientos … Y ya no es sólo en el andén, sino en los vagones de las líneas 6 y 8 (como decía el artículo del miércoles pasado en el 20 minutos de Iñaki Berazaluce). A veces todo esto me recuerda a las películas futuristas como Regreso al futuro II, cuando la publicidad holográfica te “atacaba” por la calle… Creo que cada vez este mundo, sobre todo el urbano, parece menos humano.


Ya lo sé, ya… Todas estas riadas de palabras pueden parecer un deseo de bucolidad urbana, y se me podría decir que no vivo más de ilusiones si sólo se me conociera por lo que escribo. Pero una manera de desahogarse y a veces la única de que lo que realmente pienso llegue a algún lado es decir las cosas tal y como nacen en el cerebro, antes de procesarlo para adaptarlo al lenguaje social…

(…)

Cambiando de tema (ya volveré a él otro día), creo que la comunicación entre las personas cada vez se hace más rica. Creo que cada vez la gente tiene menos problemas para hablar de todo, que sabe más cosas, que está más informada, que lee más y que le molesta menos aprender cosas…
Quizás sea que la edad se va notando y yo y mi grupo de gente vamos cambiando y disfrutando de cosas distintas pero bueno… Y además la gente cada vez tiene menos miedo a decir lo que piensa. Si es la edad la que cambia esto, que bueno que aunque cada día nos quede un dia menos, al menos seamos más conscientes de lo que hacemos y de lo que podemos hacer que el día anterior.

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