en mi piel rastro de sueños en que te perdía:
sudor reseco y cansado de aparecer cada día
y el cabello aplastado y húmedo, aire perdido.
Hay ojos muertos, por cegarse a tus labios de sangre,
apoderándose de mis cavidades oculares en sombra.
Hay muertos sin ojos en un mar de ceniza en polvo,
llamándome cada amanecer, a chillidos, tras los cristales.
Y rasgo mis sábanas como de golpe, como de espanto;
en un espasmo me arranco la ropa mojada
de tu saliva de sueño y mi llanto incontrolado.
Dirijo mis pies al mármol y siento de nuevo el frío,
por fuera y por fuera, por dentro y por dentro,
agua, sudor y lágrimas mezclándose en el sumidero.

Esto fue ayer ni más ni menos y resulta que el mando, que más parece el de la tele que el de una consola, tiene detector de posición y orientación… Si ya revolucionó con la pantalla táctil de la Nintendo DS esto me parece de las cosas más grandes ocurridas nunca en el mundo del videojuego. Imagina que usas el mismo mando para disparar en un fps haciendo como que disparas, para dar a la bola en un juego de golf de pie y dirigiendo el golpe con un movimiento de golf, o conducir girando simplemente el mando, o lo que se les ocurra a los locos de Nintendo.
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