¿Qué le sucede a las cosas en las que has dejado huella cuanto dejas este mundo? Quizás exista un depósito de cadáveres de cosas en el que residen, ordenadas meticulosamente, todas las cosas que hemos ido tocando con nuestra magia a lo largo de la vida.
Esta idea me vino a la cabeza hace dos o tres semanas cuando me encontré con la noticia de que habían asesinado a un blogger. No me resultó sobresaliente por el hecho del modus operandi ni por el apagón eterno que sufrió la vida de esa persona y la de su pareja, sino por ver su blog, su last post; el que hoy, un mes y medio después, todo siga ahí tal y como lo dejó. Es como la habitación que los padres mantienen tal y como solía estar; por si vuelve que no se asuste quizás.
En el mundo digital las huellas de nuestros pasos, más o menos difíciles de encontrar, suelen seguir ahí. Ithaca me comentó que daba miedo buscar en Google el nick de uno mismo y ver cómo cualquiera podía seguir tus pasos.
Pero cuando mueres, ¿qué sucede con tu cuenta de Gmail?, ¿qué pasa con tu blog? Las contraseñas estaban sólo en tu cabeza y nadie más puede postear, o cambiar las secciones que tan sesudamente fueron pensadas. Los proveedores de servicios que no comprueban que sus clientes siguen ahí quizás mantengan en sus servidores dentro de 10 ó 20 años tus palabras, y también aquellas que el resto del mundo quiso dejar para tí, al fin y al cabo el texto ocupa muy poco. En cambio la web del blogger da un error 404.
Recuerdo que uno de los pilares de este post es el sentimiento que tuve cuando ví que en el examen de Matemáticas II de septiembre de 2003 mi amiga Esther tenía un “no presentado”, algo macabro teniendo en cuenta que había muerto cuatro meses antes,
… El otro son las entrevistas que hacen en Canal Plus a la gente famosa por algo que ya tiene una cierta edad, con la claúsula de que no se emita hasta después de su muerte… Qué gusto se ve en sus ojos al poder hablar con total libertad.
Si un amigo tuyo te deja, ¿tiene algún sentido seguir mandándole correos? El mismo que tiene ir a hablarle a su tumba: todo el del mundo para tí y el que tu le quieras dar para él. Porque cuando mueres sigues viviendo en la gente en la que has dejado huella; y esta no es digital… Ya sabes, cuando me muera mándame un mail
Ahora pienso que ToTo no podrá faltar a otra clase de japonés, como contó en su último post, lleno de comentarios RIP.
me acabo de sobrecoger, en serio, hacía tiempo que no sentía así….
uffff….
por lo demás ¿qué tal por ahí?
bicos
Es que es raro que dejemos tantas cosas en el mundo a nuestro paso. Me alucina que el blog ese siga igual, exactamente como lo dejó aquel chico.
Pues por aquí muy bien, ya de vacances y con ganas de descansar y disfrutar este verano. ¿Vigo bien? ¿Sigue el sireno en su sitio ;)?
¿y cuándo lo que queda es un chiste? el otro día leía un libro de “El club de la comedia” y hacían la gracia sobre Jesús Gil o Carmina Ordoñez.. en realidad es gracioso, pero me da penita que eso es lo que quede de una persona…
Y lo del blogger es alucinante, yo no lo había visto. Hay mas de 3000 comentarios… un poco lo de siempre, no? te tienes que morir para ser famoso!
Estoy viendo “21 Gramos”; una mujer llora mientras oye una y otra vez un mensaje de voz de su marido que está muerto…