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- Voy a la sala de ordenadores a escribir en mi blog
- ¿Cual, el que está en Accesorios? Yo uso Word
… ays
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Desde que esta tecnología ha entrado a formar parte de nuestras vidas y de los que nos rodean hay un gesto que me incomoda mucho: que alguien se ponga a hablar distendidamente tras recibir una llamada cuando estoy a solas con él.
Una de las ventajas que tiene el teléfono móvil (debido a la interfaz pseudo-RDSI con su LAP-D si no recuerdo mal) es que puedes “colgar” sin llegar a “descolgar”. Esto, que parece una tontería, es muy útil. Hay que aprovechar esta posibilidad que no teníamos antes y establecer una nueva capacidad de comunicación por ello.
Cuando llamo a alguien y me cuelga antes de iniciar la comunicación recibo de forma inherente el mensaje de “ahora no puedo hablar, llama dentro de 15 minutos”; y creo que es lo que todo el mundo debería entender cuando pasa eso.
Hay que dar por supuesto un hecho: la gente no evita hablar conmigo sino que está ocupada. Y es que muchas personas se enfadan porque consideran un hecho violento que deneges hablar con ellos. Hay pocas personas que tengan mi número de teléfono y con las que no quiera hablar, por lo que la información inherente de la que hablaba en el segundo párrafo debe llegar a su destinatario.
Hay momentos en los que, de repente, la luz que te rodea te absorbe y ves todo de una forma más clara. Consigues darte cuenta de cosas que hasta entonces tu mente te negaba y las banalidades se esfuman de tu realidad por un instante.
En mi caso esos momentos normalmente son detonados por la música. El caso más reciente fue con la banda sonora de Los amantes del Círculo Polar. Por un momento te haces consciente de tí mismo, de que estás donde estás y sólo eso es algo apasionante, algo que ni el mejor de los videojuegos podría simular.
La felicidad se compone de cosas pequeñas, pero debido a su tamaño son más difíciles de ver, aunque te rodeen por completo. ¿O acaso ves todas las partículas suspendidas en el aire? Si consiguiéramos ver el maravilloso juego de átomos que se desarrolla a nuestro alrededor no volveríamos a ser infelices.
Mi conclusión, después de analizar los últimos cartuchos de dinamita musical que han generado esas situaciones, es que cuando la banda sonora de tu vida es instrumental tienes más capacidad de escucharte a ti mismo.