Un banco del Paseo de la Castellana de madrugada; el césped de la Plaza de Oriente al atardecer; la mesa de una cafetería de un centro comercial a las diez y media de la mañana; la barra de un bar a las tres de la madrugada; la calle que consideres más tuya a las diez de la mañana… Madrid está lleno de momentos impagables; el problema es que sólo sabes llegar a ellos si ya sabes cómo llegar, como la Perla Negra. Eso es porque la locura que inunda esta ciudad complica el arte de encontrar sitios que te hagan sentir agusto, proyecto que en agosto se hace más fácil.
Este post fue escrito por kTzAR el a las 5:23 am
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