... porque los días y las noches se suceden
... pero no todos los amaneceres son iguales
Incendio en las torres del Real Madrid
@ 4/9/2006:11:01 pm
General, Madrid

Allí donde yacían los campos de entrenamiento del Real Madrid (la Ciudad Deportiva) se está produciendo ahora un incendio en una de las torres que, tras recalificar el terreno, se estan construyendo. Concretamente es en la Torre Espacio.

Lo he visto y me ha dado por hacer fotos desde el piso 16 de mi torre. Las he dejado en Flickr en alta resolución.

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Errores del gotelé
@ 18/8/2006:5:23 am
General, Madrid

Un banco del Paseo de la Castellana de madrugada; el césped de la Plaza de Oriente al atardecer; la mesa de una cafetería de un centro comercial a las diez y media de la mañana; la barra de un bar a las tres de la madrugada; la calle que consideres más tuya a las diez de la mañana… Madrid está lleno de momentos impagables; el problema es que sólo sabes llegar a ellos si ya sabes cómo llegar, como la Perla Negra. Eso es porque la locura que inunda esta ciudad complica el arte de encontrar sitios que te hagan sentir agusto, proyecto que en agosto se hace más fácil.


Parque de atracciones de Madrid
@ 8/7/2006:3:53 pm
General, Madrid

Ayer fui a este complejo de ocio tan mítico para los madrileños. Un parque que llegó mucho antes de la explosión de los temáticos (como Port Aventura o Terra Mítica) a España… Y, aun así, creo que tiene de las mejores atracciones de todos. Me gusta hacer al menos una visita al año, la última fue el pasado agosto.

Por lo que ví, las novedades de este año se resumen en “El Abismo”, la atracción estrella; y la “Cueva de las Tarántulas” que ocupa las instalaciones que hace muchos años alojaban “Los Piratas” y hace no tantos “La Mina”. Sobre esta última grata sorpresa ya que han sustituido el viajecito pasivo en coche en el que las cosas ya no asustaban (a la 5ª vez como que te lo conoces) por una amalgama de detectores con leds verdes que, al disparar sobre ellos con la pistolita de luz que hay en cada carro, se vuelven rojos y activan el muñeco de turno… Por lo menos al final te viene la puntuación y es algo más divertido. Muy al estilo del “Scooby Doo” del parque de la Warner.

¿Y qué decir del Abismo? Pse, diferente; básicamente es una montaña rusa muy cortita pero haciendo uso intensivo de elementos “fuertes” como la subida vertical, las eses gigantes, los rizos interminables, y el temido tramo invertido (en el que el tren va boca abajo). Me gustó, pero podría ser más larga… Lo que también es verdad es que en esa zona del parque la densidad de railes de montañas rusas es increible ya que están juntitas las 3 del parque: La Tarántula, de la que ya hablé hace un año por aquí, y el Tornado, una montaña de unos 30 segundos activos con un par de loopings y en la que el tren va colgado del rail.

¿Sorpresas? Creo que era la primera vez que me quedaba hasta el cierre y me dí cuenta de que en “Los Rápidos” de noche se observa perfectamente que han dejado intacta la cueva de la atracción que antes estaba ahí, “Los Dinosaurios”, en la que había cavernícolas robóticos trabajando (con Oxygene de Jean Michelle Jarre como música de fondo).

Me encanta volver a ser un niño… aunque sea sólo durante 12 horas. Visita harto recomendable.


Madrid, tan mío que no lo quiero
@ 25/3/2006:5:43 am
General, Madrid, Sentimientos

Tú ciudad debe también tener algo de especial, me decía una y otra vez mientras volvía a casa en el autobús nocturno. Esas cosas que ves en las ciudades ajenas también deben estar escondidas en algún lado de ésta. Será que están, pero de tanto verlas ya ni las veo; como la vista de aquel jugador de rugby que se estrelló en los Andes y, de tanto ver, se quedó ciego temporalmente.

Me ha pasado en Barcelona, en Valencia, en París, en Berlín, y en otras ciudades a las que he ido: les encuentro magia con tanta facilidad que sería capaz de escribir posts sin parar mientras ando por ahí. En cambio aquí en Madrid me cuesta, y esa cosa inexplicable de la que hablo no la encuentro en la ciudad sino en las personas, en los lugares efímeros que crean estas. Pero ¿qué hay de las nubes sobre los tejados, de las farolas sobre las aceras? ¿Será que la sensación de sentirme extraño me agrada e influye como si fuera un filtro en la forma de verlo todo?

¿Solución? Conseguir no ver a Madrid como mía, llegar a ver este conjunto de piedras curiosamente dispuestas como algo ajeno y tener la sensación de la que hablé hace dos posts: sentir cómo algo se va convirtiendo en algo tuyo desde lo ajeno, desde el desconocimiento. Quiero sentirme de aquí, pero después de haberme sentido extraño… Si sólo pasara con las ciudades muchos problemas serían de fácil solución, y un tiempo de oxigenación nunca viene mal; luego podré decir aquello de “estábamos tomándonos un descanso”.


Frío
@ 27/11/2005:7:12 am
General, Madrid, Sentimientos

Volviendo en el búho a casa todo era extraño. De dos semanas a esta parte ha llegado el frío que caracteriza el invierno de las ciudades del interior de España (el de unas más que a otras). Un chico comenzó a tocar el saxofón y la calidez y el olor a humanidad hizo que todos nos sintiéramos un poco más resguardados.

Luego llegando a casa iba andando por la calle. Me encanta la sensación de estar calentito entre tanto frío: leotardos, pantalones de pana, un jerseicito y una chaqueta de lana, palestino, gorro y guantes… Los ogros son como las cebollas. Y las cebollas son como una fruta jugosa si le quitamos los añadidos que Matrix les da.

Y ahora, a pocos metros, mi cama me espera. Deslizarme dentro despacito, luego un rápido movimiento de piernas para que esa energía cinética se transforme en un calor propio de mí, para que yo lo disfrute. Hoy no veré por la ventana el cielo naranja de Madrid: no hay nubes… Pero doy por seguro que dormiré como un bebé incapaz de tener preocupaciones, como el aire que duerme sobre nosotros en cada momento que nos olvidamos de él.

Y el PageRank de mis sueños subiendo poco a poco, punto a punto, hasta hacerme desaparecer por unas horas de este mundo. Quizás susurre “creo en las hadas” para que me acompañes desde la lejanía, cada uno en sus espacio. Y te deseo, como hizo el saxofonista al abandonar el barco con ruedas en que íbamos: a cumplir sueños.